November 06, 2009

Piratas, secuestrados y el papel del Estado

En las noticias de los medios de comunicación españoles figura en un lugar destacado el secuestro del pesquero Alakrana. Las connotaciones respecto a la procedencia vasca o española del buque me son totalmente indiferentes, pero no las económicas.

Dejemos claro desde el principio que un secuestro es inadmisible en cualquier circunstancia. El secuestro atenta contra el derecho de toda persona a no ser agredida o privada de libertad. No lo volveremos a repetir, lo cual no querrá decir en ningún momento que justifiquemos dicha acción criminal.

Los piratas somalíes no son más que, en su mayoría, pescadores reciclados. Su forma de vida pasaba por la pesca utilizando barcos pobremente equipados pero suficientes para su subsistencia. Con el paso del tiempo, barcos procedentes de áreas más desarrolladas comenzaron a competir en sus mismas zonas de pesca con tecnología más avanzada. El resultado fue que los bancos de pesca cercanos a la costa del Estado anteriormente conocido como Somalia quedaran prácticamente vacíos de producto.

En economía es perfectamente conocida -y casi siempre ignorada-la llamada tragedia de los comunes. Simplificando mucho, la tragedia de los comunes se deriva del uso irracional -económicamente irracional, aunque podríamos discutir sobre esta definición- de aquellos bienes comunes, es decir, aquellos bienes que supuestamente pertenecen a todos, o que quizá más bien, no pertenecen a nadie. En general, podríamos decir que todos los bienes propiedad del sector público son comunes, pero especialmente aquellos cuya delimitación es más compleja y su facilidad de uso es más directa.

Un caso especial es el mar. Nadie posee el mar. La gran mayoría del mar entra dentro de la definición de aguas internacionales. La Convención de Derecho del Mar es un tratado de las Naciones Unidas que regula el uso de las aguas internacionales, estableciendo básicamente la libertad de navegación y pesca. Dicha libertad implica necesariamente la prohibición de la proviedad privada propiciando la tragedia de los comunes de la que hablábamos antes.

Cuando un barco pesquero de bandera española decide faenar en aguas internacionales está tomando una decisión puramente empresarial que no refleja todos los costes que supone la explotación del recurso marino. En concreto, no refleja ningún tipo de deterioro que provoque su actividad económica en el mar. Dado que el empresario no posee el mar, en el sentido en el que, por ejemplo, un agricultor posee sus tierras, el coste económico de disminuir la capacidad del mar para producir más pescado es nulo. Por tanto, el incentivo para mantener la capacidad productiva del recurso es muy pequeño, basta con cambiarse de zona de pesca. Los tratados bilaterales - Unión Europea/ Marruecos por ejemplo - no son más que parches en los que las cuestiones económicas se mezclan con las políticas. En resumen, un armador no soporta todos los costes de su actividad, los soportamos todos en forma de menor capacidad futura del mar para proveernos de pescado.

Conforme los bancos pesqueros cercanos se vuelven menos rentables, los empresarios buscan otras oportunidades. En este caso, el Alakrana tenía el Océano Índico como objetivo. Lógicamente, los costes de explotación eran mayores que los de faenar en el Cantábrico. Pero si tenemos en cuenta los antecedentes sobre secuestros de barcos en el Índico, parece evidente que la aventura empresarial tenía un alto riesgo económico y personal. Ese riesgo debe incluirse en la decisión empresarial que supone faenar en aguas peligrosas. La gestión del riesgo es una parte fundamental de cualquier empresa. No en vano, un sector de la economía se dedica exclusivamente a reducir riesgos: las compañías de seguros. Ignoro que tipos de seguro tenía el Alakrana, y supongo difícil que una compañía de seguros cubriera ese riesgo. Difícil, pero no imposible, eso sí, a un coste que probablemente hubiera hecho que la decisión de marchar al Índico no se hubiera tomado. Otra alternativa -o un complemento- sería la seguridad privada. En España la ley que permite seguridad privada en los pesqueros es reciente, pero cuando se trata de seguridad y del Índico, estoy convencido de que el coste de la posible sanción era menor al coste que están sufriendo ahora.

En definitiva, el problema del Alakrana es puramente económico. El error es empresarial, una decisión que no tenía en cuenta - consciente o inconscientemente- determinados costes. No es razonable bajo ningún punto de vista racional que todos asumamos unos riesgos de los que en ningún momento hemos sido partícipes.

Es una tragedia humana. Cierto. Como las hay diariamente a miles. Simplemente ésta es una tragedia televisada y con connotaciones que hacen que nos parezca más importante que otras tragedias humanas, en las que igualmente los que piden que el Estado libere a los secuestrados, podrían pedir la intervención del Estado para solucionarlas. Desgraciadamente hay Alakranas todos los días.

No se trata de individualismo, de valorar tu dinero más que la vida de los demás o de insensibilidad ante el sufrimiento humano. Se trata de poner de manifiesto que un sistema que se basa en los bienes comunes y en la presencia del Estado como garante de los derechos está llamado a la ruina económica y moral en todos los sentidos. Debemos mirar con perspectiva, no el caso concreto. El Alakrana no es más que un ejemplo del daño que causan las decisiones erróneas en economía. Perpetuar el error no es precisamente la mejor solución.

3 comments:

Rantai | November 7, 2009 at 10:24 AM  

Hola. Mi espanol no es bueno. Haras traduccion a ingles? Yo estoy interesado en analisis de Somalia y el mundo rico. En mi honesta opinion todos son responsibles. Mi solucion es un temporal gobierno internacional de UN sin embargo es interesante los gobiernos local. Pero quien es la policia? Puede ser una policia internacional. Que es tu opinion?

Anonymous | November 7, 2009 at 10:34 AM  

Los puntos sobre las íes, coño. Esto es un cachondeo y estoy hasta los mismísimos de que solo haya dos opiniones, la de que los malos son los pescadores y los buenos los piratas, que manda huevos, y la de que los malos son los piratas y los buenos los pescadores porque los protege la ley internacional.

La ley internacional la hacen los peces gordos, nunca mejor dicho lo de peces gordos. Se están cargando el mar seguro que asi las piscifactorías tendrán más negocio.

Lo de la bandera vasca tampoco tiene desperdicio pero como parece que no quieres hablar de eso lo dejo.

Lo que hay que hacer es que cada palo aguante su vela. Aqui todo el mundo reparte pérdidas pero ni dios reparte beneficios.

Ojalá salga todo bien para los marineros, pero joder, que ya está bien de que todo lo tenga que solucionar papá Estado

Ho Pin | November 8, 2009 at 4:11 PM  

@Rantai. Hay artículos que traducimos y otros no. Pero se entiende muy bien lo que preguntas, no problem.

La propuesta que haces creo que tendría los mismos problemas de siempre, más gobierno y más corrupción. Creo que no hay solución externa. Localmente, la solución de la ley por costumbre e incluso la ley islámica está funcionando mejor que las leyes occidentales.

Anónimo, gracias. Alegra saber que no andamos solos. Lo del tema vasco no lo he comentado simplemente para no desviar el tema.

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